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2/2/16

La globalización comenzó en Ceuta

  • La batalla de Aljubarrota en 1385 sirvió para que Juan I consolidara su puesto como rey

  • El 21 de agosto de 1415 se izó el pendón real y la bandera de Lisboa en la Torre de Vela

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Los portugueses llegaron a Ceuta y el mundo cambió. Aquel corto viaje, largamente preparado y del que ahora se conmemoran seis siglos, supuso una travesía sin vuelta atrás no sólo en la historia de la población ceutí, sino también en la de Portugal y, sin duda, en la de la Europa moderna que despertaba.
Después de años de enfrentamientos con Castilla y tras la victoria en la batalla de Aljubarrota (1385), Portugal dejó de mirar al otro lado deLa Raya y puso la vista en una mar que siempre ha definido su perfil. Comenzaban los años gloriosos lusos, cuando un pequeño país aislado se convirtió en un imperio, erigido sobre sus intrépidos navegantes.
La batalla de Aljubarrota, 14 de agosto de 1385.
Eran los primeros pasos de la conocida como Era de los descubrimientos, que llevó a los portugueses por toda la costa africana e incluso a la India, al Pacífico y a Brasil. Todavía hoyPortugal se apoya en su pasado, y en sus epopeyas por los mares, para reclamar el origen de su soberanía y reivindicar su propio peso en la Europa actual.

Expansión de fronteras

"La conquista de Ceuta significó la salida del continente europeo, es decir, que todo el movimiento hacia el exterior del país se haría por el Atlántico, dejando la frontera terrestre fija donde estaba entonces.Esta salida caracterizará todas las opciones políticas hasta casi el último cuarto del siglo XX. La idea de ampliar y fijarse más allá de lo que eran las fronteras europeas se mantuvo en el imaginario colectivo y en la práctica política durante mucho tiempo", apuntaCátia Miriam Costa, investigadora del Centro de Estudios Internacionales ISCTE-IUL del Instituto Universitario de Lisboa.
Y es que, si las fronteras de lo conocido como Europa comenzaron a expandirse en el siglo XV gracias a la llegada de Portugal a Ceuta, también fueron los portugueses los que pusieron fin a la presencia europea en el exterior a través de colonias: la salida lusa de Angola y Mozambique en 1975, tras la Revolución de los Claveles, puso fin a la descolonización europea de África. Fueron los primeros en llegar y también los últimos en salir. El continente negro explicó durante lustros la expresión "la verdadera dimensión de Portugal".
Supuesto retrato del duque infante Enrique, El Navegante, de 1470.
Ceuta fue la primera tentativa de establecimiento colonial portugués. De los más de dos siglos en los que la ciudad autónoma fue portuguesa son excelente recuerdo la bandera de la ciudad, su escudo y el bastón de mando, llamado "aleo" y que simboliza aún hoy el poder municipal. Incluso la patrona de la población, la Virgen de África, es una talla de principios del siglo XV que envió EnriqueEl Navegante. Restos de aquellos días son también las Murallas Reales, símbolo de la localidad y que, construidas en el 962, fueron ampliadas y reforzadas por los portugueses.
Costa: "El hecho de existir una discontinuidad territorial y un acceso marítimo significó un abandono del mundo conocido y próximo".
La unión entre 1580 y 1640 de las coronas de Portugal y Castilla con los reinados de tres monarcas castellanos (Felipe II, Felipe III y Felipe IV), 60 años que traen malos recuerdos a los portugueses y que incluso son una especie de agujero negro en su Historia, puso a Ceuta en manos castellanas. En 1640, la ciudad decide mantenerse bajo la soberanía de Felipe IV en lugar estar al mando del nuevo rey luso, el duque de Braganza rebautizado como Juan IV, que logró el trono tras una conspiración. El Tratado de Lisboa de 1668 ratifica la soberanía española sobre Ceuta y reconoce la independencia de Portugal.
La profesora Costa defiende que Ceuta, la primera aventura marítima de Portugal y en la que participó el afamado don Enrique, El Navegante, significó el inicio de la globalización: "El hecho de existir una discontinuidad territorial y un acceso marítimo significó un abandono del mundo conocido y próximo. Esta salida se concretó en el mantenimiento de contactos continuados con zonas discontinúas y hasta entonces desconocidas para los ojos europeos, y permitió unir puntos distantes del globo, promoviendo el intercambio de productos y también de conocimientos y culturas. Es el principio de la idea de un mundo global".

Una rápida invasión

Fue el 21 de agosto de 1415 cuando se izó el pendón real y la bandera de Lisboa en la Torre de Vela de Ceuta, hasta entoncesciudad musulmana en manos de los benimerines, si bien en los años anteriores había estado también bajo el control de los azafíes e incluso de Granada. Con dos centenas de navíos y unos 20.000 hombres, el asalto a la ciudad apenas duró unas horas; aunque los preparativos de la empresa llevaban varios años cocinándose (desde 1411) de manera muy meditada y en absoluto secreto. Por el camino quedaron menos de una decena de fallecidos portugueses pero un gran número de bajas del lado ceutí, sobre todo por la masacre posterior a la batalla y el saqueo.
El infante Don Henrique en la conquista de Ceuta de Jorge Colaço.
Varios incidentes previos estuvieron a punto de evitar el asalto, segúnCrónica de la toma de Ceuta por el rey Juan I, el único documento que narra el episodio, escrito por Gomes Eanes de Zurara años más tarde. La muerte de la reina unos días antes y unas fuertes tormentas que dividieron a las fuerzas invasoras hicieron temer los resultados pero ayudaron a que Ceuta estuviera desprotegida: los pueblos vecinos que habían acudido a ayudar se marcharon ante la separación de las tropas lusas en varios puntos del Estrecho.
El 21 de agosto de 1415 se izó el pendón real y la bandera de Lisboa en la Torre de Vela de Ceuta.
No hay duda de la importancia de laToma de Ceuta, inmortalizada en un bello panel de azulejos, obra de Jorge Colaço, en la estación ferroviaria deSão Bento, en Oporto. No hay duda entre otras cosas porque Portugal había clavado su lanza en África; abrió una puerta hacia el Mediterráneo, donde hasta ahora no tenía espacio; y la única zona musulmana de la Península, Granada, quedó debilitada.

Las trece jornadas

Al frente de la expedición estaban el rey Juan I, el príncipe heredero Duarte y sus hermanos Pedro y Enrique. Una vez asegurada la conquista, la expedición se marchó el 2 de septiembre de 1415, fecha en la que se sigue conmemorando el Día de Ceuta. En esas trece jornadas en la ciudad, los tres infantes fueron armados caballeros. Con unos 2.000 hombres a su cargo, el rey dejó como gobernador a Pedro de Meneses, bajo cuyo gobierno el enclave se convirtió en un importante centro de actividad corsaria que enriqueció al gobernador. También bajo su mando, que duró hasta su fallecimiento en 1437, se estructuró la ciudad medieval cristiana.
Escultura de Pedro de Meneses, de Casto Solano.
Según un artículo de Jornal do Exército Português, por aquel entonces Ceuta era una ciudad de importancia religiosa, económica y militar, un excelente puerto, zona de terrenos agrícolas fértiles, con una gran capacidad defensiva y, sobre todo, enclave de una enorme importancia estratégica. Las razones que impulsaron a Juan I a conquistar Ceuta son todavía hoy motivo de discusión entre los historiadores. Por ejemplo, Antonio Carmona Portillo apunta tres factores como las más plausibles: la cruzada contra el que llamaban 'el infiel', la defensa de las costas frente a la piratería y razones económicas. Aunque también deja sobre la mesa otras posibilidades, como los deseos de guerra de la nobleza.
"La posibilidad de que la nobleza ascendiera socialmente a través de una nueva conquista. Armar caballeros a don Duarte, don Pedro y don Enrique. Impedir que Marruecos auxiliara al moro peninsular.Una cuestión estratégica de dominio del Estrecho de Gibraltar y laposibilidad de acceder a las rutas comerciales de oro y de esclavos", expone a La AVENTURA DE LA HISTORIA Miguel da Costa Pinto, presidente de la Sección de Historia de la Sociedad Geográfica de Lisboa, cuando se le pregunta por las causas.
Sin duda, Ceuta interesaba y por muchos motivos. Tampoco se descarta que todo fuera una cuestión de orgullo: una celebración relumbrante de la victoria de Aljubarrota sobre las tropas castellanas, que también sirvió de excusa para la construcción del espectacular Monasterio de Batalha, el convento de estilo gótico y manuelino de Santa María de la Victoria, símbolo aún en el siglo XXI de orgullo nacional.

La llegada de la dinastía Avís

En la Península se había logrado un periodo de paz entre Portugal y Castilla. La batalla de Aljubarrota sirvió para que Juan I consolidara su puesto como rey y se abriera camino la dinastía Avís. Hijo fuera del matrimonio de Pedro I, Juan I era el maestre de la Orden de Avís y su camino no era el trono. Pero tras la muerte de su padre y de su hermano, Fernando I, surgió una crisis sucesoria porque la hija de éste estaba casada con el rey castellano. Ante la negativa popular a tener un rey extranjero, hubo un levantamiento que encumbró al maestre de Avís como rey. Después llegaron las victorias sobre el reino vecino. Y Ceuta....
Filipe Simões: Ceuta representó la afirmación internacional de una dinastía nueva, salida de un ramo bastardo y, por tanto, con menor legitimidad
"Ceuta representó la afirmación internacional de una dinastía nueva, salida de un ramo bastardo y, por tanto, con menor legitimidad, que sólo llegará al trono a través de una guerra con la legítima heredera. Abrir un frente de guerra más allá del mar, contra el islam, es un acto legítimo y meritorio en la época", explica Luis Filipe Simões, profesor de Historia Medieval de la Universidad del Algarve.
El diario militar portugués apunta que durante el reinado de Juan I se consolidó la independencia y se enseñó al resto de los reinos europeos (muchos de ellos envueltos en la Guerra de los Cien Años) una nueva imagen de legitimidad del poder real, surgiendo entonces el respeto hacia Portugal en todas las cortes. Además, sirvió para mostrar al mundo la notable infraestructura de construcción naval así como los conocimientos de navegación e instrumentos que poseían.
Juan I de Portugal.
Desde la Sociedad Geográfica de Lisboa insisten en que "fue sobre todo un marco expansionista, una tentativa de dominio de la costa marroquí que acabaría por ceder a las presiones de una burguesía que preferiría más tarde los lucros de Oriente, tras lograr pasar el cabo Bojador". Después de Ceuta llegaron Madeira y las Azores; luego, Gil Eanes dobló el cabo Bojador, el punto más remoto hasta entonces conocido, adentrándose en el llamadoMar de las Tinieblas. Llegaron a Cabo Blanco, Arguin, Senegal, Cabo Verde, y a un largo etcétera de territorios que compusieron el imperio portugués. Porque al final Ceuta fue sólo eso: un punto de inicio, una pequeña puerta de entrada, el primer paso de un largo camino.
La experta del ISCTE-IUL finaliza: "La expansión ultramarina, este movimiento de ir a conocer el mundo, es tal vez el acontecimiento más heroico de la historia de Portugal. El hecho de ser prolongado en contactos sucesivos y en presencias largas acabó por generar esa idea de pasado glorioso que incorporó el descubrimiento de un mundo completamente nuevo si pensamos en la mirada medieval europea.
Basta recordar que la Expo 98, la última exposición universal del siglo XX, tuvo como tema los océanos no para recordar el pasado glorioso de los descubrimientos, sino porque representan esa capacidad de abrazar mundos más vastos y que un pequeño país se torne en punto de contacto con todos los continentes. Los océanos representan la internacionalización de Portugal". Comenzó en Ceuta.
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