3/2/19

Misterioso triángulo en el mar de alboran

El triángulo de las Bermudas andaluz: misterio en el mar de Alborán

En la zona del mar Mediterráneo que va desde el Estrecho de Gibraltar hasta el Cabo de Gata se han sucedido durante el siglo XX una serie de accidentes de aeronaves y avistamientos de objetos no identificados en los radares



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El triángulo de las Bermudas es famoso por ser el protagonista de historias de desapariciones misteriosas de navíos y aeronaves y de actividades extrañas en los radares de aviones y barcos. Pero no es este el único triángulo misterioso que existe en el planeta Tierra. Según el especialista en ufología Antonio Ribera en total habría doce triángulos. Cinco sobre el paralelo 36 latitud Norte (Bermudas, Alborán, Afganistán, del Diablo e islas Aleutianas). Otros cinco sobre el paralelo 36 latitud Sur (Argentina-Patagonia, costa oriental de África, Índico, entre Nueva Zelanda y Australia y al sur de la isla de Pascua). Las dos últimas zonas sería los polos.
Avión Grumman-Albatros
Avión Grumman-Albatros- EJÉRCITO DEL AIRE
El del mar de Alborán sería el triángulo misterioso más cercano a España, realmente situado en España y protagonista de desapariciones y avistamientos extraños. El mundo situó a esta zona del mar Mediterráneo tras elincidente de Palomares. En 1966 dos aviones norteamericanos chocaron sobre la costa almeriense provocando la caída de cuatro bombas nucleares dos de ellas no llegaron a explotar y las otras dos solo detonaron el explosivo convencional aunque la carga radioactiva si llegó a los campos. Si la carga nuclear se hubiese detonada la catástrofe hubiera sido peor que la de Chernobil.
Tres años más tarde se produjeron dos desapariciones que a día de hoy siguen suponiendo un misterio a resolver entre los seguidores de los sucesos extraños.
El 14 de mayo de 1969 un avión del ejército español que volaba de Cartagena a Jerez sufrió un accidente a escasas millas de la costa de Adra. El Gruman-Albatros estaba tripulado por ocho personas, de las que solo sobrevivió una, el teniente de navío Pedro MacKinley Lieceaga que fue rescatado por la motonave bilbaína «Garbi», solo se encontraron dos cadáveres, los del capitán de corbeta Navarro y el suboficial de radio Bermejo. De los otros cinco tripulantes nada más se supo. Eran el teniente coronel Garret, el comandante Utrilla, el suboficial Armero, el mecánico Palación y el teniente de navío Huerta Gómez-Pablo. Las declaraciones del superviviente y de los pescadores que fueron testigos del siniestro apuntaron a que mientras el avión volaba bajo tocó con una de sus alas el mar, produciendose de esta manera el siniestro.
Este vuelo debía ir comandado por el Capitán de Aviación González, quien curiosamente desapareció en un vuelo dos meses más tarde en el mismo lugar y en un avión del mismo tipo.

El capitán del Ejercito español afcionado a los ovnis

El 1 de julio de 1969, se repite la tragedia, solo que esta vez no hay ni supervivientes, ni cuerpos. El avión antisubmarino Grumman AN1/7 del 206 Escuadrón de fuerzas Aéreas con base en Jerez que realizaba la misión secreta «Operación Vigilante» de control a unos barcos rusos que fondeaban en el Mediterráneo y que podrían estar realizando labores de espionaje. Sobre las doce del mediodía realizaron su última comunicación: «Misión cumplida. Regresamos a la base». Fue lo último que se supo del avión. Tras varias horas sin noticias del avión, sobre las 15.50 horas se habilitó un dispositivo de búsqueda compuesto por cinco aviones de la base de Málaga, dos de Jerez y uno de Palma que finalizó sin más resultado que algunas piezas del avión y de la carga (las cosas que flotaban) que se hallaron a 19 millas de Adra, según un documento facilitado por la familia. Este mismo documento señala que «se oyó una fuerte explosión que sería la producida al chocar el Grumman con la superficie marítima». El 17 de julio de ese mismo año se dio a toda la tripulación por desaparecida. Un año más tarde se les dio de baja del Ejército.
El padre de uno de los desparecidos firmó el In Memoriam dedicado a la persona del capitán González, en el que achacaba el accidente a problemas mecánicos combinados con malas condiciones de visibilidad. Esto es lo mismo que adeució el ejército en sus conclusiones tras la investigación. Definitivamente se trataba de un accidente provocado por causas desconocidas.
Sin embargo existe un rumor, que surgió una década después del siniestro que afirma que la última comunicación del capitán de Aviación fue : «Estamos viendo un gran sol». Esta teoría está basada en la afición del capitán a los ovnis, de hecho publicó una monografía en 1967 dentro de un Curso de Capacitación para la asignatura de Persuasión. En este documento, recogía testimonios de avistamientos de objetos volantes no identificados de pilotos civiles y militares y las razones que defendían estos avistamientos como algo realmente no terrestre.

Desaparece un helicóptero en 1989

El 15 de diciembre de 1989 un helicóptero del Servicio de Vigilancia Aduanera comandado y pilotado por Alfonso Blanch y con Asdrúbal Ferreiro Niño de copiloto salía del aeropuerto de Almería a las 19.30 horas para vigilar una actividad actividad sospechosade narcotráfico que se había detectado en la zona de La Mar Chica en la costa marroquí cercana a Melilla.
Una vez pasadas las cuatro horas de autonomía y sin que se hubieran recibido comunicaciones desde la aeronave, se dio la voz de alarma. Se dio aviso a los aeropuertos de Málaga y Melilla que confirmaron que el helicóptero no había aterrizado en ninguno de ellos. De esta manera dio comienzo el dispositivo de búsqueda del aparato y sus tripulantes. Embarcaciones de la Armada, Vigilancia Aduanera, Guardia Civil e incluso pesqueros de la zona participaron en la búsqueda.
Los barcos de Salvamento Marítimo participaron en la búsqueda del helicóptero
Los barcos de Salvamento Marítimo participaron en la búsqueda del helicóptero - ABC
Sobres las 7.30 horas del 16 de diciembre el barco «Las Marías» hallaron flotando en el mar el cadáver de uno de los tripulantes, en concreto el copiloto, Asdrúbal Ferréiro. Del piloto y el helicóptero nunca más se supo, pese a que la búsqueda continuó con buceadores y especialistas que rastrearon durante dos semanas la zona sin hallar nada.

Avistamientos de objetos en los radares

En 1980, el submarino de la Armada española «Tonino», detectó un eco en su radar mientras navegaba por las aguas de Almería próximas al Cabo de Gata. Según los datos del radar el objeto calificado como no identificado, volaba a una altura de 427 metros sobre la costa almeriense, y aparecía y desparecía del radar constantemente. El submarino, que navegaba en superficie, no pudo observar el objeto pese a estar a escaso cuatro kilómetros del mismo.
En 1983, el patrullero «Cadarso» detectó un eco en su radar que llevaba rumbo de colisión, en una travesía de Melilla a Ceuta.. Cuando supuestamente se habría producido la colisión, el eco desapareció del radar. Este mismo comportamiento de un eco en el radar no identificado lo detectó el patrullero «Lazaga» que realizaba una misión entre Cartagena y Cádiz.

Estos sucesos datan todos de antes de que tanto navíos como aeronaves dejasen de utilizar sistemas de navegación magnéticos y que comenzasen con dispositivos GPS. De hecho hasta en el Triángulo de la Bermudas han descendido el número de desapariciones de barcos desde que se utiliza este sistema. Además se ha descubierto que ese lugar la condensación de hidrato de metanoes tal que se forman burbujas que impiden que los barcos se mantengan a flote.
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